Te encuentras frente a un miembro de tu equipo con el que llevas un tiempo trabajando de forma intensa para lograr un avance, lo has intentado todo, pero no logras que la persona sentada frente a ti tome la iniciativa de realizar las acciones a las que se compromete. Durante las conversaciones que manteneis todo va sobre ruedas, pero al salir de tu despacho algo cambia y día a día, semana a semana no se produce ningún cambio y ningún avance. ¿Qué haces? ¿Le confrontas con la situación? ¿Le amonestas? ¿Intentas continuar fomentando la acción? ¿te frustra? ¿o, simplemente lo despides?



Este es un gran desafío para cualquier directivo, gerente, o jefe de equipo al que se enfrentan de forma muy habitual. ¿Qué hacer cuando las personas no se deciden por llegar a la acción? La clave para manejar este tipo de situaciones es dar tiempo pero no bajar los estándares de exigencia. La idea es continuar ofreciendo un apoyo incondicional a esa persona del equipo dejándola ser si mimo y haciéndola crecer. Esto significa que no haras comentarios negativos cuando las personas fallen, ni les mostraras tu desaprobación, ni les diras que lo estropearon todo y tampoco te pondras quisquilloso para que lo hagan bien. Sin embargo, debes seguir creyendo en que van a completar la tarea. En otras palabras, no castigar a las personas cuando no lo logran, pero sí ayudarles a volver a intentarlo y, a continuación, recordar lo que tenían intención de hacer. Ser generoso a la vez que exigente y concienciar de que cuando uno se propone hacer algo puede hacerlo.

Esta forma de actuar es la que los Coaches tenemos con nuestros clientes, son ellos quienes deciden y prueban sus acciones y nosotros estamos ahí para que su ánimo no decaiga y logren el éxito. Si quieres dar el paso de una persona que imparte órdenes a un verdadero líder que cree en el potencial y las capacidades de su equipo y le apoya para que saquen lo mejor de si mismos y por ende logren los objetivos de su empresa o negocio, sigue leyendo.

Estas cinco técnicas provenientes de las herramientas que utilizamos los Coaches con nuestros clientes te ayudarán a lograrlo:

1. VERIFICAR

Cuando un paso no se termina de dar, especialmente si sucede más de una vez, lo correcto sería preguntarse ¿Es este el paso correcto? Las personas deben tener una motivación interna para lograr el éxito en sus acciones de forma constante. Así que píensalo de nuevo: ¿fue mi colaborador quien sugirió este paso o se lo impuse yo? Si lo impusiste tu, claramente será complicado que la persona de el paso con convicción. Si no está claro quien decidió la acción podrías continuar preguntando"¿Quiere dar realmente este paso?" o "¿Es esto algo realmente importante como para continuar intentándolo?" Naturalmente debes estar preparado para recibir tanto un "No", como un "Sí" por respuesta. En otras palabras, tiene que hacer de esta actitud una cuestión real y no retórica. Esta técnica ofrece la ventaja adicional de que el colaborador vuelva a verbalizar su compromiso la acción que desea realizar.

2. IDENTIFICAR LOS OBSTÁCULOS Y SOLUCIONAR PROBLEMAS

Tu mismo no realizaste las acciones que tenías previstas para esta semana. Claro está que la causa fue que tuviste que acudir a una reunión fuera de la ciudad durante 4 días. Muchas veces existirán obstáculos y circunstancias personales que actuarán de cortocircuito en la mejor de las planificaciones. Cuando un paso no se da, siempre es una gran lección para aprender, "Dime más acerca de eso. ¿Qué pasó?" A veces, se descubre un gran obstáculo, y encontrar que hacer frente a este obstáculo es mucho más transformador que el paso original de acción en sí.

3. REPLANIFICAR PARA LA PRÓXIMA SEMANA

Replanificar la acción para la siguiente semana es cumplir la máxima de ser generoso pero sin bajar los estándares de exigencia. Si su colaborador sigue dispuesto a dar el paso y ya se ha buscado una alternativa para eliminar el obstáculo que impedía lograr el éxito, simplemente se precisa fijar un nuevo plazo de ejecución. Es decir, permitimos el ensayo error, pero no el abandono del camino hacia la meta. Hacia su propio desarrollo, crecimiento y aprendizaje.

4. ASEGURAR TODO CON MÁS FIRMEZA

En la segunda oportunidad es lógico pedir mayor detalle sobre el modo en el que nuestro colaborador va a ejecutar y enfrentar la acción. "¿Qué día vas a hacer eso?" "¿Cuánto tiempo va a tomar ese paso, y cuando se puede programar ese bloque de tiempo?" o "¿Hay algo más que necesitas para asegurarte de que se da el paso?" Por un lado serías el auditor de las actividades realizadas y por el otro estarías ayudando a tu colaborador a desarrollar un plan detallado de cómo llegar realmente a su meta.

5. CONECTA CON LA MOTIVACIÓN

Algunas veces será necesario volver a conectar con aquello que motivó a nuestro colaborador a decidir una acción. ¿Qué te motivó a tomar esa decisión? ¿Qué significaría para ti conseguirlo? O ¿Qué coste tendría para ti (emocional o material) si no lo logras?. Cualquiera de estos métodos son excelentes razones para continuar con aquello que nuestro colaborador sabe que es necesario.

Es posible que esta forma de trato y liderazgo suene utópica, o surjan pensamientos del tipo “no tengo tiempo para esperar a que lo logren solos”.

Quizá sea cierto pero piense: ¿Qué ganarías si tu equipo fuese más autónomo en sus decisiones, acciones y su compromiso?¿En que invertirías el tiempo que ahora inviertes en decidir aquello que pueden decidir tus colaboradores o los miembros de tu equipo?¿Cómo te sentirías si tuvieses a tu cargo un equipo eficaz y capaz de trabajar aún cuando no estuvieses presente?

Si aún sigue pensando que esta nueva forma de liderazgo es casi una locura y un salto al vacío hágase una última pregunta ¿Qué le impide dar el paso?

Si quieres probar puedes reservar una sesión gratis aquí y comprobar lo que el Coaching puede hacer por ti, por tu negocio y por tu vida en general.

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